| Terminología
: El
término "zoofilia" fue introducido
por primera vez en el estudio de la sexualidad por Krafft-Ebing
(1894). Los términos zoosexualidad y zoosexual
se utilizan desde 1980 aproximadamente, en correlación
con las orientaciones sexuales homosexualidad y heterosexualidad.
Personas con una fuerte afinidad por los animales pero
sin un interés sexual por ellos pueden ser considerados
como zoofílicos sin deseo sexual, aunque en muchos
casos puede que no estén de acuerdo. Comúnmente
se les conoce como amantes de los animales.El
ambiguo término sodomía ha sido utilizado
en algunas ocasiones en un contexto legal para referirse
a actos bestialistas. En pornografía, aquel material
con prácticas sexuales entre humanos y animales
lleva el nombre de zoofilia o bestialismo, nombre extraído
de dichas tendencias.Entre
la comunidad zoofílica, el término "bestialismo"
ha adquirido una connotación negativa, dando
a entender un impetuoso deseo sexual sin interés
por los derechos de los animales. Esto ha llevado a
algunos zoofílicos a querer distinguir entre
la zoofilia (una entera relación de mutuo amor)
y el simple acto sexual o bestialismo. Otros se definen
a sí mismos como zoofílicos y como bestialistas.
Frecuencia
de tendencias zoofílicas:No
se sabe con exactitud la frecuencia con la que ocurren
sentimientos de atracción sexual hacia animales;
primero, debido a que sentimientos de este tipo, sin
un comportamiento externo, no pueden ser registrados
con facilidad; segundo, debido a la imprecisa diferencia
entre un comportamiento zoofílico y uno de cariño
corriente hacia la mascota; y tercero, debido también
a la contención por parte de muchas personas
de ligeros sentimiento zoofílicos. Por ello,
la mayoría de las investigaciones se centran
más en las características propias de
la zoofilia, y no en cuantificar los casos en los que
ocurre.Encuestas
científicas y otras informales estiman que un
1-2% o incluso hasta un 8-10% de la población
sexualmente activa ha tenido alguna experiencia sexual
destacable con un animal alguna vez en su vida. Un mayor
número de personas (entre un 10% y un 30% dependiendo
de la zona) han tenido alguna fantasía sexual
o experiencia corta de este tipo. El porcentaje sube
hasta un 50% al preguntar a jóvenes de zonas
rurales cercanos a granjas, sin embargo estas cifras
son dudosas. Como anécdota, My Secret Garden
(1973), libro de sexualidad femenina de la autora Nancy
Friday, contiene la contribución de unas 180
mujeres; de éstas, un 10% afirmaron tener un
serio interés o una participación activa
en la zoofilia.Gente
que no desea tener experiencias bestialistas en la vida
real a veces tienen fantasías sexuales sobre
actos de este tipo, por simple curiosidad o imaginación.
Las tendencias zoofílicas latentes pueden ser
comunes; un frecuente interés y excitación
sexual en ver a animales copulando es una prueba de
ello según Massen (1994).
Estatus
legal:Los
actos de bestialismo son considerados como ilegales
en muchas jurisdicciones, mientras que en otras no se
hace referencia directa al bestialismo (únicamente
se remarca como delito el abuso de animales). En muchos
países las leyes no estipulan si las relaciones
sexuales con animales son implícitamente abusivas
o un maltrato. Ello provoca que el bestialismo no esté
claramente contemplada en sus legislaciones.
Casi la mitad de los Estados Unidos condenan explícitamente
el acto sexual con animales (a veces bajo el nombre
de "sodomía"). Seis estados adoptaron
recientemente una nueva legislación en contra:
Oregon, Maine, Iowa, Illinois, Indiana y Missouri. Una
equivocación que floreció en muchos estados
fue la creencia de que al rechazar las cortes leyes
que prohibían la "sodomía" (generalmente
en el contexto de homosexualidad masculina), el bestialismo
no volvería a ser ilegal. Sin embargo, la convicción
de un hombre en Florida demostró que incluso
en estados sin leyes específicas en contra del
bestialismo, se puede recurrir a estatutos en contra
del maltrato de animales para condenarla (véase
el caso de Randol Mitchell).*
En Australia las leyes de abuso general a animales están
incluidas en la legislación nacional, a excepción
del territorio perteneciente a la capital de Australia
y al de la bahía de Jervis, donde el sexo con
animales está especificado como ilegal.
En Alemania, el sexo con animales no es ilegal explícitamente,
sin embargo el material pornográfico que lo contenga,
sí §184a StGB. El oeste de Alemania tenía
una ley que lo prohibía, pero fue quitada en
1969 (Paragraph 175). El este de Alemania, antes de
la reunificación de las dos alemanias, no poseía
ninguna ley en contra del bestialismo; de todas formas
la pornografía bestialista estaba restringida
fuertemente. Hubo leyes a favor de la protección
de animales ("Tierschutzgesetz").
* En el Reino
Unido la sección 69 del Acta de Ofensas Sexuales
de 2003 prohíbe el bestialismo, reduciendo la
sentencia a un máximo de 2 años en prisión
por penetración del pene humano en animales y
viceversa.
* En Canadá
el bestialismo está prohibido (la sección
160 de su legislación lo prohíbe; nótese
que no concreta más, por tanto el tema no queda
del todo claro).
* En algunos
países han existido durante la historia leyes
prohibiendo a humanos varones vivir con animales hembra.
Por ejemplo, en Perú una antigua ley prohibía
tener llamas a solteros varones.
* En los Países
Bajos, en el año 2004, periódicos del
país reportaron la preocupación de un
legislador de que un hombre que había sido pillado
fornicando con el caballo de un vecino no pudiera ser
perseguido por no haber ninguna ley que prohibiera esto.
El caballo no presentó ningún daño
visible.
La
zoofilia como forma de vida:En
contraposición con aquellos que sólo buscan
pornografía o sienten curiosidad por la zoofilia,
están aquellos que la consideran una forma de
vida u orientación sexual. La edad en la que
ocurre esto según estadísticas es generalmente
a los 9-11 años, durante la pubertad. Aquellos
que despiertan un gran interés por la zoofilia
a edades menos tempranas normalmente se remiten también
a la pubertad o a antes.Los
zoofílicos tienden a ver menos diferencias entre
los animales y los humanos que el resto de la gente,
e incluso en muchas ocasiones ven en los animales algunas
virtudes de las cuales los humanos carecen (por ejemplo,
honestidad). Tienden a pensar que la sociedad no comprende
el bestialismo y que está mal informada sobre
ella. Aunque algunos se sienten culpables por sentir
atracción sexual hacia los animales, otros no
se ven influenciados en su vida privada por morales
ajenas.La
mayor dificultad que encuentran muchos zoofílicos
es la incapacidad de poder hablar libremente con amigos,
familiares o conocidos sobre sus relaciones con animales,
y el miedo a ser rechazados, agredidos, o a que hagan
daño a sus compañeros sentimentales si
se llegara a saber su condición. Otros problemas
comunes son extrema soledad (por la imposibilidad de
dar a conocer su condición o por creer que son
los únicos), y las repetidas muertes de los animales
a quienes consideran compañeros del alma (debido
a que la mayoría de animales tienen un periodo
de vida menor que el un humano, y a que no pueden expresar
sus sentimientos de pérdida con nadie). Los zoofílicos
no citan a creencias religiosas como a su mayor preocupación,
quizá porque, aunque muchas religiones condenan
la zoofilia, ésta no es un tema del que se hable
con frecuencia.Las
relaciones sexuales zoofílicas varían
según la persona o el momento, y pueden estar
basadas en relaciones similares a las parejas entre
humanos (en particular, parejas monógamas), en
relaciones amorosas entre animales (ambos participantes
hacen sus elecciones en cuanto a pareja sexual se refiere,
y el humano permanece como protector), y en variaciones
de las mismas.Los
zoofílicos pueden tener o pueden no tener pareja
humana o familia. Algunos zoofílicos sienten
atracción hacia los animales como segunda opción,
después de la atracción hacia humanos.
Otros zoofílicos sienten lo contrario. En algunos
casos la familia y los amigos son conscientes de las
relaciones que mantiene un zoofílico; en otros
casos, no. Esto puede llevar a sentimientos de culpa
(es decir, el zoofílico no consigue decidir a
cual de sus múltiples relaciones será
fiel) o celos entre los amantes humanos. A veces los
zoofílicos inician relaciones humanas para evitar
sospechas sobre su orientación, o a causa de
querer cumplir expectativas más tradicionales
que las anteriores. Otros eligen formar relaciones menos
serias con otras personas (como compañeros de
piso o relaciones con otros zoofílicos) o vivir
solos.
La
zoofilia no bestialista:Aunque
el término zoofilia se asocia regularmente con
el interés sexual por los animales, éste
no implica deseo sexual en todos los casos. En psicología
y sociología en ocasiones se utiliza la palabra
"zoofilia" en un sentido no estrictamente
sexual. Varias otras definiciones del término
aparte de la dicha anteriormente son:
* "Afinidad
o afección por los animales."
* "Atracción erótica hacia los animales
o contacto sexual con éstos."
* "Atracción hacia los animales o afinidad
por éstos."
* "Fijación erótica en los animales
que puede llevar a la excitación sexual por el
contacto real o imaginario con éstos."
La
característica común de los diferentes
casos y definiciones de la zoofilia es alguna forma
de enlace afectivo fuera de lo común con los
animales; emocional, sexual, o ambas cosas. La zoofilia
no bestialista o amor (no sexual) por los animales es
normalmente tolerada y aceptada por la sociedad. Son
ejemplos de zoofilia no bestialista la página
www.in-memory-of-pets.com (en inglés) y otras
parecidas.
Los
zoofílicos en relación a otros grupos:A
los zoofílicos muchas veces se les confunde con
los "furries" y con los teriantrópicos
en sociedades donde dichas subculturas existen. Estas
agrupaciones son gente con un interés por el
antropomorfismo o que cree tener una conexión
espiritual o emocional con animales. Sería falso
afirmar que todos los furries o todos los teriantrópicos
sienten deseo sexual por los animales. Muchos furries
aprecian la compañía de animales y gustan
de poseer arte erótica antropomórfica,
sin embargo la mayoría no desean extender su
interés por los animales hacia el campo de la
sexualidad. Existe, no obstante, un reducido grupo de
furries que también se consideran zoofílicos;
que se estima en un 5% del total (porcentaje similar
al de la población zoofílica entre el
resto de la gente). Formas de fetichismo tales como
llevar disfraces de animales u otras tendencias no suelen
tener relación directa con la zoofilia.La
zoofilia no está relacionada con la caracterización
animal de juegos y fantasías sexuales, donde
una persona toma el rol de perro, caballo u otro animal
mientras el compañero actúa de jinete,
entrenador, criador o montador. Estas actividades son
juegos de rol sexuales, y no tienen conexión
implícita ni están asociados con la zoofilia.
En vez de con la zoofilia, normalmente se asocian con
prácticas sexuales de dominación y submisión,
como en el sadomasoquismo. La actividad bestialista
no pertenece a este grupo de actividades, normalmente
sería considerada como actividad extremadamente
extravagante en caso de que los participantes de este
tipo de prácticas submisivas llegaran a ponerla
en práctica.
Perspectivas
de la zoofilia
Perspectivas
psicológicas y de investigación:El
DSM-III-R (APA, 1987) afirmaba que el contacto sexual
con animales es casi nunca un problema en sí
mismo (Cerrone, 1991), y por esa razón este tratado
(y también el que habría de venir a continuación,
el DSM-IV; APA, 1994) lo sitúa bajo la clasificación
de "parafilia no especificada".
Los primeros
estudios detallados que incluían la zoofilia
datan de 1910, mientras que los primeros en tener la
zoofilia como tema principal son de alrededor de 1960.
Todos los estudios significativos sobre el tema, desde
Masters (1962) hasta Wienberg (2003), tienen unos principios
y unas conclusiones comunes:
* El aspecto
principal a estudiar son los sentimientos, las relaciones
y las causas de todo ello, no únicamente el acto
sexual aislado o el deseo impulsivo. (Masters, Miletski,
Beetz)
* La mayoría de zoofílicos tienen relaciones
humanas. (Masters, Beezt)
* La sociedad en general está mal informada sobre
la zoofilia. (Masters, Miletski, Weinberg, Beetz)
* Los sentimientos y el cariño de los zoofílicos
por los animales pueden ser auténticos y, dentro
de las capacidades del animal, recíprocos. (Masters,
Miletski, Weinberg, Beetz)
* Al contrario de lo que piensa la gente, hay un cierto
interés por la zoofilia "latente" en
la sociedad, en forma de fantasías, cópula
entre mascotas, o de forma real y consciente. (Nancy
Friday, Massen, Masters)
* La zoofilia y el zoosadismo no son lo mismo, y están
diferenciados claramente en cada uno de los estudios.
* Masters (1962), Miletski (1999) y Weinberg (2003)
afirman que se está haciendo un daño social
significativo al pensar que la zoofilia implica zoosadismo:
"Esto destruye la vida de muchos ciudadanos".
En ocasiones
se han hechos estudios relacionados con la cantidad
de bestialismo o zoosadismo existente entre criminales
y gente con problemas psicológicos graves. Estos
estudios no son profesionalmente aceptados como válidos
en la investigación de la zoofilia, ya que sus
resultados están condicionados por la preselección
de personas a quienes se entrevista. Esta forma de enfocar
el tema, usada en estudios antiguos con la intención
de demostrar que la zoofilia es una patología,
se considera no representativa y desacreditada.
Un ejemplo
de estas estadísticas incriminatorias es el comentario
de PETA, sacado de un estudio independiente : "El
96% de las personas que practican el acto sexual con
animales a continuación cometen crímenes
contra humanos". Lo que no dice PETA es que en
el mismo estudio se afirma lo siguiente: "Es difícil
decir qué actitud es normal en un estudio donde
los 381 participantes involucrados son delincuentes
juveniles... Es posible que entre otras poblaciones...
las actividades sexuales con animales sean hechas por
amor, necesidad de consuelo, u otras causas. En otras
poblaciones, puede que no haya ninguna relación
entre las prácticas bestialistas y los crímenes
contra humanos."
Perspectivas
religiosas:La
mayoría de religiones organizadas critican negativamente
o condenan la zoofilia y el bestialismo, con algunas
excepciones.
* Teólogos
judíos, cristianos y musulmanes citan los versículos
18:23 ("Y no debes acostarte con bestias, haciéndote
inmundo por ello, y tampoco mujer alguna debe acostarse
con bestias; es perversión.") y 20:15-16
(" Cualquiera que tenga cópula con bestia
alguna, debe ser matado; y mataréis también
a la bestia. Y cuando una mujer se acerque y tenga cópula
con cualquier bestia, ambos deben ser matados; su sangre
estará sobre ellos.") del Levítico
para denunciar el bestialismo. Algunos teólogos
(en especial cristianos) extienden estos fragmentos,
de forma que los pensamientos lujuriosos sobre animales
también son pecado. Por otra parte, muchos cristianos
y judíos no ortodoxos creen que las leyes del
Levítico son exageradas o irrelevantes. Algunos
zoofílicos defienden que estos versículos
especifican que la postura sexual del misionero con
animales está prohibida, mientras que las otras
no.
* El Islam tiene diferentes posturas frente al bestialismo.
Esto se debe a que ello no se menciona en el Corán,
o que el sexo y la sexualidad se trataba menos como
tabú en la sociedad musulmana que en la cristiana.
Algunos musulmanes afirman que el sexo con animales
es detestable; otros, que a pesar de ser condenable,
se ha de tratar con cierta indulgencia, como el lesbianismo
o la masturbación (Bouhdiba: La Sexualidad en
el Islam, capítulo 4 link). El libro Tahrirolvasyleh,
en el que Ayatolá Ruhollah Jomeini aprueba el
sexo con animales bajo unas ciertas condiciones, no
está confirmado como válido y posiblemente
sea una falsificación.
* Hay diversas referencias en las escrituras hindúes
de figuras religiosas teniendo relaciones sexuales con
animales (por ejemplo, el dios Brahma copulando con
un oso, o un sabio semihumano nacido de una madre ciervo).
También hay evidencias de ritos bestialistas
védicos (véase Ashvamedha) (la religión
que la civilización védica ejercía
es la precursora del hinduismo), y de figuras de personas
practicando sexo con animales entre las miles de esculturas
que describen "eventos de la vida" en el exterior
del templo de Khajuraho. La doctrina hindú ortodoxa
defiende que el sexo debería ser restringido
a únicamente permitirlo en parejas casadas, prohibiendo
el bestialismo. Practicar el zoosexo con vacas sagradas
se castiga más fuertemente que el zoosexo con
otros animales.
* El budismo
trata las conductas sexuales según si éstas
hacen daño a uno mismo o a otros. Los consejos
o amonestaciones en contra de una mala conducta prohiben
actos bestialistas, así como la pederastia, el
adulterio, la violación o la prostitución.
Algunas conductas sexuales, incluyendo aquellas con
animales, están explícitamente prohibidas
para los monjes y monjas budistas.
* En la Iglesia de Satán, aquellos actos sexuales
que involucran a niños o animales están
prohibidos, junto con los actos sexuales con personas
mentalmente discapacitadas o sin conciencia sexual.
La Biblia Satánica dice que los animales y niños
son sagrados, puesto que son la expresión más
cándida y natural de la vida (página 66).
Perspectivas
de los estudios del comportamiento animal:La
creencia extendida de que los animales son universalmente
heterosexuales y de que sólo se interesan en
su propia especie es científicamente imprecisa.
Etólogos tales como Desmond Morris, así
como estudios formales, han documentado consistentemente
comportamientos homosexuales en cientos de especies
animales, aparentemente pudiendo elegir el sexo del
compañero o en presencia del sexo opuesto. También
hay pruebas de parejas animales homosexuales, crianza
por parte de padres homosexuales, y comportamiento sexual
interespecie. Peter Singer describe el siguiente incidente
atestiguado por Biruté Galdikas (notable etóloga,
considerada por muchos como la mayor autoridad en el
estudio de los primates):"Mientras
andaba por el campamento con Galdika, un gran orangután
macho embistió a una auxiliar suya, siendo las
intenciones del orangután claras (tenía
el pene erecto). Luchar contra el fuerte animal no era
una opción, y por tanto Galdika dijo a la mujer
que se calmara, que el orangután no le haría
daño. Para mayor calma, le dijo que los orangutanes
tienen un pene muy pequeño. Mientras esto pasaba,
el orangután perdió el interés
antes de penetrar a la persona. Aquello que más
me sorprendió de este suceso fue que a ojos de
alguien que ha vivido gran parte de su vida junto a
orangutanes, que uno de ellos te vea como objeto de
deseo sexual no es sorprendente ni horroroso. La aparente
violencia con la que el orantugán se abalanzó
fue, para Galdika, inquietante; pero el hecho de que
fuera el orangután quien iniciara el acto, no."
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